Edward Said, Orientalismo

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Artículo publicado en el diario el Mercurio, el día Domingo 3 de Noviembre de 2002.
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LIBRO POLÉMICO. EL ORIENTALISMO SEGÚN SAID:
Bajo los ojos de Occidente

Marcelo Somarriva Q.

MARCELO SOMARRIVA Q.

Orientalismo, Edward Wadie Said¿Conoce usted a algún escritor, músico o intelectual árabe o islámico, sin contar a Kahlil Gibran, por supuesto? Es probable que no, pero, sin embargo, con seguridad ante la mención de la palabra Islam su mente habrá reaccionado produciendo imágenes desafiantes de Khomeini, Qaddafi, Hussein, Bin Laden u otros, destacándose sobre un fondo donde se agitan como sombras la "jihad", la esclavitud, mujeres sometidas al extremo, violencia y pérfida licencia.

Una pregunta y su consiguiente respuesta, similares a éstas, fueron formuladas en 1980 por el escritor Edward Said desde su tribuna en "The Nation". Un año antes, Said había publicado su libro "Orientalismo", donde estudiaba precisamente la genealogía de nuestras ideas preconcebidas sobre el Islam, y ya comenzaba a hacerse cargo de las reacciones que éste había provocado en el ambiente académico y a notar la nueva dimensión que su trabajo iba adquiriendo a raíz de los acontecimientos políticos y militares en Medio Oriente, tragedias y polémicas que con el tiempo siguieron produciéndose y propagándose con una intensidad mayor. Transcurridos 25 años, a partir de la fecha de su publicación original, "Orientalismo" sigue iluminando el escenario desde su particular punto de vista. El libro, que ya había sido traducido y publicado al español en 1990 en una pequeña colección dirigida por Juan Goytisolo, ha vuelto a editarse este año con un prólogo del mismo Goytisolo y una nueva presentación de su autor.

Edward W. Said nació en 1935 en Jerusalén, de madre palestina y padre nacionalizado estadounidense (su padre se llamaba Wadie Ibrahim y por razones aparentemente desconocidas permutó su nombre por Wadie Said). En 1948, la familia Said tuvo que salir de Palestina para radicarse en El Cairo, donde Edward Said inició su educación de excepción y una práctica que ha sido constante en su vida: el exilio y la dislocación. A fines de los cincuenta, se radicó en Estados Unidos, donde estudió en las universidades de Princeton y Harvard, y en 1963 aceptó una designación en la Universidad de Columbia como profesor de literatura comparada. Desde entonces, ha utilizado a esta ciudad como la sede de sus itinerancias.

Said ha escrito más de treinta títulos que abarcan desde Joseph Conrad y la autobiografía, el estudio de los procesos de expansión imperialista y la descolonización, la crítica - literaria y musical- y la ópera. Entre estos libros destacan, además de "Orientalismo", "El mundo, el texto y el crítico" (1983), "Cultura e Imperialismo" (1993) y su libro de memorias, "Fuera de lugar" (2000). Según se ha escrito muchas veces, Edward Said es el portavoz intelectual más prominente de la causa palestina en Estados Unidos y probablemente ante el mundo. Entre los años 1977 y 1991 fue miembro independiente del Consejo Nacional de Palestina y desde diversos medios de prensa, como "The New York Review of Books", "The Nation", "Le Monde Diplomatique" y "El País de España", ha ejercido una crítica profunda, lúcida y libre a los distintos atropellos que ha sufrido por años el pueblo palestino.

En 1991 un examen médico le diagnosticó una leucemia incurable y desde entonces el tiempo lo pasa entrando y saliendo de hospitales. Este año, en conjunto con el músico de origen judío Daniel Barenboim, con quien formó el taller y la orquesta "West Eastern Divan", integrada por jóvenes músicos de distintas creencias y países de cercano oriente, Said recibió el premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Como decía el crítico Basim Musallam, en una reseña sobre "Orientalismo", "no es un árabe cualquiera el que escribió este libro".

Caricaturas

Contrariamente a lo que podría pensarse, "Orientalismo" no es una colección de viajeros europeos por Egipto y otros países árabes, con sus relatos de exploración y arqueología incipiente, adornados con imágenes de encantadores de serpientes y encantadoras odaliscas, sino que de una realidad muchísimo más compleja. Según una de las definiciones del mismo Edward Said, el orientalismo es aquella "disciplina sistemática a través de la cual la cultura europea ha sido capaz de manipular e incluso dirigir Oriente, desde un punto de vista político, sociológico, militar, ideológico, científico e imaginario a partir del período posterior a la Ilustración". No se trataría entonces de una disciplina o un tema, ni el resultado de una conspiración. Correspondería propiamente a un discurso, o como el mismo autor señala, a "la distribución de cierta conciencia geopolítica en unos textos estéticos, eruditos, económicos, sociológicos, históricos y filológicos" sumada a un conjunto de sueños, imágenes y vocabularios que se encuentran a disposición de cualquiera que quiera hablar de lo que se encuentra al este de una línea de demarcación geográfica tan arbitraria como inflexible, que imaginariamente divide el mundo entre dos bloques principales, Oriente y Occidente - "ellos" y "nosotros"- . Dentro del marco general del orientalismo, este libro se refiere principalmente al Islam; Edward Said escribió una vez que no había logrado descubrir algun período en la historia europea o americana desde la Edad Media en adelante en la cual el Islam haya sido pensado o discutido fuera de una estructura creada por la pasión el prejuicio y el interés político.

"Orientalismo" se fun- da en una base teórica según la cual la literatura y la cultura no son "inocentes" política e históricamente hablando y que la sociedad y la cultura literaria deben analizarse en forma conjunta para ser mejor comprendidas. A juicio de Edward Said no hay nada parecido a una idea inocente sobre "Oriente". Por el contrario, uno de los propósitos de "Orientalismo" es demostrar cómo ha existido una completa red de intereses que inevitablemente se pone en funcionamiento cada vez que surge la particularidad que es Oriente y cómo el imperialismo y los ciudadanos europeos enfrentados a Oriente, condicionaron el conocimiento que podía tenerse sobre éste. Así desde la expedición de Napoleón a Egipto en 1799 hasta la avanzada imperial estadounidense, con el estereotipo de los árabes inundando la televisión, películas - a partir de "El Sheik" con Rodolfo Valentino- , diarios y revistas. El orientalismo, entonces, según Said sería como una red en la cual se produciría un "intercambio dinámico entre los autores individuales y las grandes iniciativas políticas que generaron los imperios británico, francés y estadounidense en cuyo territorio intelectual e imaginario se produjeron los escritos".

"Orientalismo" es un libro al cual la polémica lo ha acompañado 25 años. Su autor ha sido hostigado tanto por los que lo tildan de antioccidental y antisionista como por quienes le reclaman una defensa enconada del islam. En definitiva, "Orientalismo" es un libro sobre el papel de los intelectuales y su relación con el poder o, por último, sobre la esterilidad de todo intento de hacer una "representación". Mal podría ser un libro sobre el verdadero oriente o el verdadero islam. Una de las principales preguntas que se hace Said es ¿cómo fue posible que la filología - "casi sin excepción, todo orientalista comenzó su carrera como filológo"- , la lexicografía, la historia, la biología, las teorías políticas y económicas, la narrativa y la poesía lírica se hayan puesto al servicio de una visión del mundo tan imperialista y esencialmente antihumana como es el orientalismo?

Ideas recibidas

Los primeros eruditos europeos en temas del islam habrían sido polemistas medievales que escribían advirtiendo sobre las amenazas de las hordas islámicas y la apostasía musulmana, ya que de acuerdo con lo señalado por Edward Said, la Edad Media habría tenido una apreciación de Oriente dominada por el terror y la abominación de la herejía.

Desde entonces hasta mediados del siglo XVIII, los orientalistas fueron por regla general eruditos bíblicos, estudiantes de lenguas semíticas, islamólogos y más tarde sinólogos. Fue a fines de ese siglo cuando se abarcó académicamente la extensión de Asia Central con los trabajos pioneros de especialistas como Anquetil Duperron y Sir William Jones, quienes comprendieron y dieron a conocer el persa avéstico y el sánscrito. En particular, gracias a William Jones pudo conocerse la historia de la India y no en vano ha sido considerado como el fundador indiscutido del orientalismo.

Por su parte, el origen de lo que Edward Said llama el orientalismo moderno está en el momento de la ocupación napoleónica en Egipto, con la consiguiente formación del Instituto de Egipto, un equipo de químicos, historiadores, biológos, arqueólogos, cirujanos y especialistas en la antigüedad, que tenía la misión de traducir Egipto al francés moderno. Éste sería el primero de una serie de contactos entre Oriente y Occidente en los que la especialidad del orientalista se pondría directamente al servicio de la conquista colonial. A partir de entonces, el creciente poder y el enorme ámbito del orientalismo produjeron conocimientos exactos y positivos sobre oriente y una clase de conocimientos de segundo orden, que corresponden a lo que podría ser el sueño o el encanto del lejano oriente. Esto habría sido lo que terminó por atraer a esos lugares a escritores como Nerval, Flaubert, Hugo, Goehte y otros tantos que dejaron sus libros de viajes a Oriente. En el siglo XIX se desarrolló una tradición académica muy influyente, a la par que se extendía la zona de interés territorial definida por viajeros, empresas comerciales, gobiernos, expediciones militares, lectores de novelas y relatos de aventuras exóticas, historiadores naturales y peregrinos. Esto fue determinante para la formación de un amplísimo repertorio de tópicos orientalistas, que coincidían en aspectos tales como su insólito primitivismo, su sensualidad desbocada y despotismo alarmante.

De esta forma, así como en la Edad Media se formó una "idea teatral" de un Oriente construido por Occidente como un gigantesco escenario que dominaba todo el horizonte del este, en "cuya profundidad se alzaba un repertorio cultural prodigioso" con la creciente secularización de la vida a partir del siglo XVIII y la adopción de la descripción como método lo que se pretendió fue aproximar Oriente a Europa. El propósito de esto fue, como dice Edward Said, absorver y aniquiliar Oriente dominando y reduciendo su extrañeza, y en el caso del Islam su hostilidad. De esta manera, todo lo que antes era un inmenso teatro fue suplantado por una biblioteca o un archivo de informaciones, o como escribe Said citando a Flaubert, un "repertorio de ideas recibidas". Se impuso entonces una "actitud textual" sobre Oriente que prevalecía sobre cualquier forma de contacto humano directo. La evidencia empírica cedía ante la consulta acrítica a un archivo cada vez más abarcante, en el que ningún conocimiento podía agregarse si no tenía su antecedente escrito. De esa forma se fue produciendo la perpetuación del lugar común y el orientalismo comenzó entonces a operar como "un conjunto de represiones y limitaciones mentales".

En su apogeo, el orientalismo - también es la época de mayor extensión imperial- experimentó una transición crítica según la cual una formulación o definición textual de Oriente proporcionada por el orientalista pasaba a ser puesta en práctica en Oriente por las autoridades políticas. Desde que el orientalismo presuponía la existencia de un Oriente orientalizado inmutable y radicalmente distinto de Occidente, su forma establecida fue perpetuándose inalterada. Una paradoja que advierte Edward Said es que en este proceso de secularización del conocimiento y en el apogeo de las ciencias se olvidaron del orientalismo, y sólo por eso habrían pasado a legitimarse tantas denominaciones atávicas a la hora de hablar de los árabes. Otra paradoja sorprendente que observa Edward Said es cómo la historia del orientalismo se encuentra vinculada de manera secreta y misteriosa con el antisemitismo occidental - "una ironía implícita que cualquier palestino captará"- . Orientalistas filólogos tan influyentes como Gobineau y Renan que contribuyeron a establecer un antisemitismo occidental enfrentaban al orientalismo y el antisemitismo como dos caras de la misma moneda. Renan no distinguía entre árabes y judíos y Disraeli decía que los árabes eran judíos a caballo.

Un árabe es un árabe

Después de la primera guerra mundial y del creciente desmembramiento de los imperios se produjo un fenómeno caracterizado por la incapacidad del orientalista de reconocer a su oriente orientalizado en el oriente políticamente libre. Se habría tratado de un desfase del orientalismo con su objeto de estudio y las ciencias humanas contemporáneas.

El orientalista, según Edward Said, no podría salir de la tautología según la cual notaba estar frente al islam y que en definitiva el islam era el islam.

Para Said, el orientalismo, "donde los objetos son lo que son porque son lo que son de una vez y para siempre, por razones ontológicas que ningún material empírico puede alterar", desde un punto de vista filosófico sería una forma extrema de realismo; desde un punto de vista retórico, sería absolutamente anatómico y enumerativo, y desde un punto de vista psicológico, el orientalismo es una forma de paranoia.

Es en torno a este punto donde se encuentran las principales objeciones del autor hacia el orientalismo, en el hecho de que "como sistema de pensamiento, se acerque a una realidad humana hetereogénea, dinámica y compleja desde una postura esencialista y no crítica, lo que sugiere la existencia de una realidad oriental perdurable y de una esencia occidental opuesta, pero no menos perdurable, que observe Oriente desde lejos y desde arriba".

"Said se pregunta también si acaso ¿Existe una manera de evitar la hostilidad expresada por la división de los hombres entre "nosotros" y "ellos". Pues estas divisiones son ideas generales que se han utilizado a lo largo de la historia y se utilizan en el presente para insistir en la importancia de la distinción entre unos hombres y otros con fines que, en general, no han sido ni son especialmente admirables."

FICHA

EDWARD W. SAID

"Orientalismo"

Editorial Debate, 2002.

510 páginas.



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4.11.2002
28/09/2003